¡Peligro! Películas políticamente ambiguas
El discurso, ahora es, el suicidio colectivo. El club de la Lucha no es una película sobre gente que sabe boxear, sino sobre personas que desean recibir golpes. En tiempos modernos, ya no consiste en sacudir el primero; ni en devolverla con más fuerza; más bien en disfrutar a base de ostias; las que damos y las que nos dan. Es nihilismo auténtico, el que recuerda lo que somos, es decir, instintos. Fuera la razón, es momento de convertirnos en bombas hacia nuestra propia destrucción y hacia la de las corporaciones que nos sustentan

Hace dos días, lo que viene siendo un post, repasábamos la figura de David Fincher y de refilón su obra maestra El club de la Lucha, manifiesto terrorista de rabiosa modernidad, que quizá sea la última gran polémica sobre cine políticamente ambiguo. Revolucionaria y fascista, misógina o misantrópica, El club de la lucha, acumula etiquetas, como todas las películas de esta lista. Para demostrar que el arte más popular de todos puede ser además subversivo
La ley del silencio. El personaje de Marlon Brando fue tan chivato como Elia Kazan, pero al primero la historia le trato mejor, aunque el segundo fuera un genio. Obra maestra y aparte acto de expiación de mala conciencia, con apología de la delación añadida
La invasión de los ladrones de cuerpos. La ciencia-ficción, revolucionaria casi por definición o por necesidad, posee ideas terroríficas: que tus vecinos, tus amigos, tu familia sean sustituidos por extraterrestres que se reproducen en vainas. Reflejo de la paranoia anticomunista que asoló América, es difícil desentrañar la ideología de la película. Pero es lo de menos, lo importante es que supo transmitir el miedo que todos sentimos ante la perspectiva de ser los siguientes... sobre todo si lo estamos deseando
Taxi Driver. La manida expresión, la jungla de asfalto, nunca fue más propicia. Taxi Driver es la mejor película sobre la guerra de Vietnam nunca realizada y eso que jamás aparece la misma. Travis y su angustia de un lado; del otro la ciudad a la que ama y odia por convertirle en lo que es. Película rabiosa, que llegó a ser confundida con un trabajo reaccionario y que provocó un intento de asesinato contra el ex presidente Reagan por parte de un tipo que podría haber sido Travis, obsesionado por el personaje de la puta de Jodie Foster
Asesinos Natos. Los 90, enfermos de buenas intenciones, convirtieron a esta película de Stone en el paroxismo de la trasgresión. Hasta el punto que inspiró varios crímenes similares a los de los protagonistas. Una revisión muy ruidosa del Malas Tierras de Terrence Mallick, que para muchos más que analizar las causas de la violencia era una celebración de esta.
Un día de furia. No hay nada como un atasco para comenzar el día con ganas de cargarte a todo el que se te ponga por delante y arreglar unas cuantas cosas que no funcionan demasiado bien. Michael Douglas recogió la figura del justiciero urbano que se liaría a tiros para solucionar la desolación que sobrevive ahí fuera.
Dogville Hay que tener cuidado con Nicole Kidman, su expresión angelical puede hacernos errar el tiro. Dogville no es una película sobre la venganza y el ojo por ojo; o al menos no es sólo eso. Expresión desnuda de la violencia que aparece no cuando los demás sacan lo peor de nosotros sino cuando fracasamos en nuestro intento de educar al mundo; tan frustante y decepcionante como nosotros
Starship Troopers. Sólo hay una manera de no disfrutar de ella, obligarnos a que no nos guste. No vaya a ser que nos lo pasemos demasiado bien, y después nos entren ganas de jugar al GTA o de leer cómics absurdos. O no vaya a ser que nos apetezca disparar contra insectos gigantes tan descerebrados como nosotros. ¿Estupidez absoluta o crítica total contra el capitalismo?

Y no, no incluyo V de Vendetta
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RICARDO dijo
COMO ME VOY A MORIR
4 Junio 2006 | 03:22 AM