Sagas (IV): La Guerra de las Galaxias: La nueva Trilogía
Sólo quedan diez minutos para que comience: la sala está abarrotada, el público se muestra nervioso aunque agradecido ya que han tenido la suerte de poder entrar frente a los miles de fans que han quedado fuera. Las luces se apagan y todos notan como la emoción les embarga; esperan que las dos próximas horas les permita regresar a esa galaxia muy, muy lejana que visitaron hace mucho tiempo y de la que en parte no han escapado todavía. Sin embargo cuando todo acaba y vuelven a la realidad, una cierta decepción sobrevuela la sala. Parece que George Lucas ya no es el niño de entonces, ahora ha madurado (y para mal). Vista hoy, un año después de que se estrenara la última parte de la trilogía-precuela de Star Wars podemos apreciarla mejor en su justa medida. Y es que pese a estar por debajo de las películas originales y también pese a que Lucas ha traicionado su propio manual de estilo, estamos ante un Cine libérrimo, lleno de vida, imaginativo y entretenido como el que más. Tan contaminado por la cultura pulp, los videojuegos y los cómics cómo lo estuvieron los primeros episodios, aunque eso sí el nuevo Hollywood consecuencia curiosamente de aquellas películas ya no tiene la ingenuidad necesaria para hacernos soñar. A lo mejor nosotros también hemos madurado y no sabemos disfrutar como entonces; a lo mejor no
La mejor. Con La venganza de los Sith Lucas recuperó en parte el aliento épico de la vieja trilogía y devolvió al espectador una atmósfera oscura y adulta. Lo que no le evita poseer los mismos fallos de sus antecesoras como los imposibles diálogos de amor, las interpretaciones deplorables o el exceso de pantalla azul. Por suerte la película remonta el vuelo tras la matanza Jedi y logra explicar con sutileza el acoplamiento final al lado oscuro de Anakyn Skywalker
La peor. Aunque sólo sea por el insoportable Jar Jar Binks, La amenaza fantasma es el episodio más flojo. Inteligentemente Lucas restringe la épica pues se trata de la primera parte pero eso se salda con una película que casi no tiene nada que contar y en exceso mecánica. Aun así ofrece grandes dosis de diversión y momentos de lucidez absolutos como la Carrera de Vainas

El personaje. Si ya en las antiguas películas Darth Vader era el que poseía mayor capacidad para pervivir pese al paso del tiempo, en estas se amplifica más su presencia. Los tres últimos episodios ilustran la caída de Anakyn Skywalker al lado oscuro y su compleja relación con la Reina Amidala hasta transformar el significado total de la saga
La secuencia. Participar en una Carrera de Vainas es una experiencia que sólo se puede vivir una vez en la vida. A lo mejor nuestros padres se tuvieron que conformar con las cuadrigas de Ben Hur pero nosotros tenemos la opción de surcar el espacio con casi tanta ilusión como cuando pilotábamos El Halcón Milenario. Tanto es así que la secuencia es mejor que el esperado duelo entre Anakyn y Obi Wan Kenobi o que el instante crucial en que Darth Vader se coloca la máscara por la que será recordado
Su éxito. En taquilla absoluto, entre los aficionados de las primeras no tanto. Cierta decepción ha acompañado a los sucesivos estrenos de cada uno de los episodios, quizá menos el último. Sin embargo el dominio de Lucas ha vuelto a quedar demostrado al reventar las cifras de recaudación y sobre todo al elevar aun más el mito de Star Wars. Las nuevas versiones aumentan el sentir religioso y presuntamente místico de toda la obra y transforma las aventuras de Luke Skywalker contra el Imperio en el relato al completo de la vida y milagros de Lord Vader
Palmarés. Básicamente galardones técnicos en todas las asociaciones dedicadas a premiar la labor visual y sonora de las cintas. La venganza de los Sith ha sido la única de las seis partes de la Saga al completo que no ha logrado ni una sola candidatura al Oscar, ni siquiera menor
Jorge dijo
Ahora se plantea la duda de si se hará la tercera trilogía de la que en un principio se componía la saga completa
19 Mayo 2006 | 12:31 AM