Amélie. Fabuloso destino
Los Ángeles se escapan de vez en cuando del Paraíso para regalarnos un trocito de cielo y que podamos rozarlo, casi tocarlo, con los dedos estirados. Lo confieso; no sé que opinar de Amelie, a parte, de que ella es un ángel con peinado moderno que se cayó a la Tierra. Primero me fascina su visionado, más tarde me siento estafado. Es un Cuento de Hadas para una Francia libre sin jóvenes preocupados por los coches quemados ni por las barricadas del empleo digno. Es la Francia en la que todo puede suceder y en la que la Felicidad sólo es cuestión de un empujoncito que esta niña que no creció está dispuesto a ofrecerte. Amelie es ese ángel con sexo que mata el tiempo empeñada en lograr lo mejor para los demás y que esquiva el dolor buscando el Paraíso. Pero Amélie también es una película; tan frágil como el hombre de cristal, por eso necesita que confiemos en ella para que pueda ser grande y como su protagonista devolvernos la sonrisa al acabar, sin que, casi nos enteremos. Tal vez su mayor defecto estribe en que la puesta en escena de esta fantasía no cabe en nuestros días de descreídos y los ángeles emisarios corran el riesgo de parecer elitistas que nos ocultan la verdad de lo que ocurre ahí fuera. Y pese a todo y hasta nuevo aviso, debo decir que conmigo ha funcionado, al menos, durante dos horas me han sacado esa sonrisilla tonta. Qué no es poco
Gemma Ferré dijo
Me gustó muchísimo esa película. La historia del gnomo turista es buenísima. Conozco más de uno que necesitaria que alguien le hiciera lo mismo que Amelie para darse cuenta de que tiene que despertar.
Me gusta tu página,
Un saludo,
Gemma
10 Mayo 2006 | 06:33 AM