Series de culto (IV): Ally McBeal. La defensa con pasión de una vida apasionada
Si repasas un año en tu mente y no eres capaz de reír o llorar considera el año perdido
Ally McBeal llegó causando escándalo y no era para menos. Su particular bufete de abogados no tenía nada que ver con lo anterior: Las ranas volaban, los casos sin sentido eran la tónica y el lavabo unisex permitía el acoso sin problemas. Se acabaron los límites y con desprejuiciada insolencia se fusiona la comedia sofisticada, el drama sentimental y la sátira judicial, completado todo con voraces diálogos. David E. Kelley, un gigante de la televisión, logró su mayor éxito tras ganar el Emmy y dos veces el Globo de Oro a la mejor serie. Era 1997 y un atajo de contradicciones envueltas en minifalda acababan de conquistar la televisión.
La podían tachar de loca que no se equivocaban y es que lo suyo si era una tragedia: sobrevivir al amor de tu vida cuando trabaja en el despacho de al lado y está casado con tu mejor amiga no es nada fácil. Eso desequilibra a cualquiera (eso y unos compañeros al borde de la locura) pero Ally lo superó. Lanzó zapatos, acudió al psiquiatra, se perdió entre alucinaciones y cuando nada de esto funcionaba se encerró en su habitación a soñar con un mundo mejor. Contrapunto amargo para una serie que tuvo su imagen más crónica en el regreso a casa en solitario a cada día consumido. Ally McBeal defendió como nadie que detrás de la auténtica comedia se esconde un profundo drama, pero se guardó a la vez la esperanza al contarnos que bajo los rascacielos de cualquier metrópoli del mundo hay espacio para la locura. Una locura con reglas propias que está más cerca de nosotros de lo que creemos, aunque con mirada de reojo sólo podamos atisbar las payasadas de un manojo de perdedores y freaks. Sin embargo eso sí tan humanos como nosotros. Sufrimos con ellos porque se enamoran y les rompen el corazón, porque buscan escapar a cada día pero sobre todo porque su ley de vida es aprender a hacer el ridículo antes de que sea demasiado tarde y maduren. Ally McBeal, la mujer que dice lo que piensa, pero sobre todo lo que siente nos ha enseñado que la locura es un estado más normal de lo que deseamos creer
paloma_23k dijo
Hola! ally mcbeal es la jefa jejeje!
Todavía no me dijiste que te parece mi nueva pág....eso es mala señal???? Un saludo!
5 Mayo 2006 | 09:15 AM