Series de culto (III): Doctor en Alaska. Entrañable surrealismo
En pleno auge de las series protagonizadas por pequeñas comunidades, Doctor en Alaska expuso como ninguna el choque entre las grandes ciudades y el ambiente rural al que rara vez se le había prestado atención. Comenzó como un producto de relleno para verano pero su éxito convenció a la CBS para buscarle más espacio y comprar más capítulos. En total reunió seis temporadas absolutamente aclamadas, en las que cosechó Emmys, Globos de Oro y premios de la crítica, prácticamente hasta que fue cancelada por el escaso gancho que el sustituto del protagonista consiguió ante la marcha de Rob Morrow
En Alaska hace frío, pero es que además en Cicely no tienen ni calefacción. Pon que si además eres médico, urbanita, culto, republicano, judío y estás comprometido, no se te debe olvidar leer la letra pequeña: porque puedes acabar exiliado dentro de tu propio país. Esto le ocurrió a Joel Fleichsmann (¡hay que ver con el apellido!) que nunca tuvo, ni en los atestados hospitales de Nueva York, más trabajo que con los escasos 834 habitantes de Cicely poco interesados en la medicina del cuerpo. Y es que tiene que ser duro que tu enfermera no crea en la medicina, que tu emisora habitual sea retransmitida por un ex preso con chupa de cuero e ínfulas de filósofo, que la mujer que te gusta esté gafada y se le mueran todos sus novios, que tu mejor amigo allí por las montañas se cartee con Woody Allen y Spielberg o que no puedas ser padrino de una boda porque Holling de sesenta años tenga miedo de que su novia de veinte fallezca de muerte natural antes que él. Unos personajes únicos, surrealistas y con manoplas para el frío que están tan cómodos que no necesitan demostrar nada y que saben perfectamente que la receta de la felicidad pasa por una sencilla noche frente a la hoguera. Por suerte una serie que a fuerza de ser intrascendente se vuelve trascendente y lo suficientemente inteligente para no tomarse nunca demasiado en serio y no por ello dejar de ser profunda
Javi dijo
Mira, esta sí que me gustaba un montón, aunque en los últimos episodios, cuando empezó a salir aquel tío de "Urgencias" ya me rallaba un poco y el personaje aquel del cacique ¿Cómo se llamaba? Uno gordo muy prepotente, también me causaba alguna que otra pesadilla cutre. Uf y ahora que pienso, la chica de pelo corto que estaban con Fleischman que si sí que si no. (Ahora que pienso... ¿¿¿ Realmente me gustaba esta serie???)
Me gustaba el chico ese que quería ser director de cine y como no el de la radio, que luego sale en "Mi gran boda griega", dios, me encantan los tíos que les quedan tan bien las camisetas pasados los 30.
Creo que después de Fleischmann llegó otro doctor diferente que estaba casado ¿No es así? ¿Qué pasó entonces? : )
P.D. Ayer hablé con Pereza por teléfono, para mi reportaje del concierto. Aparte de que son su-per-ma-jos, Diosss, como ponía su forma de hablar.
¡Un beso!
24 Abril 2006 | 11:32