Series de culto (I): Perdidos (Lost). El secreto polimórfico
Es casi imperativo en cualquier reportaje sobre series de culto de hoy día comenzar el análisis por Lost; la aclamada serie de J.J. Abrams. Fenómeno planetario que se ha convertido en uno de los más fulgurantes éxitos de la historia de la televisión, gracias en parte a un aliado como la red pero sobre todo debido a que ha devuelto la esperanza a millones de espectadores de que la caja tonta no lo es tanto como parece. Matemáticas, filosofía, adrenalina, acción, tragedia y mucha adictividad se funden en las hasta el momento dos temporadas que lleva en antena

El rodaje de su episodio piloto, el más caro hasta la fecha, es de esos que no convencen a nadie; hasta el punto de que la ABC emitió el capítulo sin ninguna confianza en el producto y tan sólo porque ya se había gastado el dinero. Pero no le pudo salir más redonda la jugada cuando Perdidos pasó inmediatamente a convertirse en un éxito absoluto, confirmado por crítica y público de todas las nacionalidades y generando una auténtica fiebre en torno a la serie. Casi en el acto y como consecuencia Internet se llenó de foros para analizar, comentar y encontrar todas las referencias de cada capítulo

Pero, ¿En qué radica su éxito? Quizá en que Perdidos resulte ser lo contrario de lo que parece: en una época en que la televisión había llegado a su máximo nivel de desprestigio como consecuencia de los reality shows y la telerrealidad; Lost se escuda en un formato aparentemente parecido y que incluso recuerda a Supervivientes: la lucha por la vida de los pasajeros de un accidente aéreo en condiciones extremas. Pero hasta aquí las coincidencias porque inmediatamente el espectáculo deriva hacia las antípodas, ya que la producción de la ABC deja de jugar a la realidad virtual para combinar sin miedo elementos de ciencia ficción, acción, misticismo, dramas humanos e incluso alucinaciones múltiples. Más aún Perdidos entremezcla en una amalgama de pura ficción con todas las reglas del ilusionismo más tramposo (en el buen sentido) como son sus giros de guión, sus paranoias delirantes, sus evidencias a medias, o sus personajes de doble filo; y todo ello envuelto en un gran misterio. Misterio que por otra parte es heredero directo de una manera de entender la televisión que al final de cada episodio nos deja con ganas de más y que hasta hace poco se encontraba al borde de la extinción. Las series de ficción siempre han bebido de la novela gráfica y de sus "Continuará", Perdidos lo recupera en su plenitud con un éxito cada vez más comparable al de Twin Peaks. Sin embargo hay un cambio fundamental en el enigma de los supervivientes del vuelo 815 y es que a diferencia de la serie de David Lynch, Dallas o Mujeres desesperadas no es una pregunta cerrada el eje narrativo; no se trata de adivinar quién fue el responsable de la muerte de Laura Palmer o porque se ha suicidado nuestra vecina, sino por oposición no tenemos la pregunta. Más bien lo que posee es una serie de respuestas y nosotros estamos obligados a formular el enunciado mientras por el camino tomamos nota de osos polares, números malditos, escotillas y todo lo que se les antoje a los guionistas para formar una unidad que de momento explosiona en múltiples tramas

Perdidos se configura como un moderno juego de rol que evidencia la interactividad entre los propios espectadores y entre estos y los creadores. Eso si con el riesgo absoluto de que éxito sea su perdición; no sólo por las expectativas creadas sino por la dificultad de contentar a los millones de seguidores; quizá sea el problema de un secreto tan ambiguo que permite todo tipo de interpretaciones. En cualquier caso Lost se ha convertido en un paradigma de anti-realidad y pura ficción de la buena que simboliza el despegar de un medio que en los últimos años está brillando más que el propio cine; inundado de secuelas, remakes y versiones de eternas historias que bien deberían aprender
jauar dijo
Un puntazo de serie. Yo y mujer estamos enganchadísimos y eso que solo hemos visto la primera temporada. A ver sinos ponemos con la segunda
16 Abril 2006 | 10:48 PM