"Dos veces subes a ese tranvía para volver a Barcelona. La primera a por el hombre de tu vida que te embaraza y te da un crío. La segunda a por el padre de ese niño que dicho sea de paso, son la misma persona con el sexo cambiado. Llevas toda la vida enseñando a los muertos a donar sus órganos pero cuando tu necesitas un corazón nuevo no queda ninguno compatible; y llevas también toda la vida simulando que se te ha muerto la familia, hasta que se muere y ya no sabes si engañar o decir la verdad. Así que ahora sólo te queda reírte con la puta que te parió (o te cuidó), con la actriz que miente peor que tú, con la yonki que te pasa para que superes el dolor y sobre todo con la mujer que te eyaculó y engendró un hijo. Te queda eso y dejar de huir porque ahora vuelves a Madrid con el niño que no es el tuyo bajo el abrazo; no sabes si será lo mismo pero este ya no necesita de transplantes porque no se va a morir. Y se cierra el telón y eso es todo sobre “Todo sobre mi madre”.
A las mujeres que saben disimular lo que más les duele ante las personas que más quieren: sus hijos; es decir, a todas las mujeres" (Los globos de Oro de Scarlett)