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La Coctelera

Categoría: Reportajes. De Oscar

De Oscar... algunos momentos y algunas injusticias

En medio de los exámenes lo que pienso sobre las últimas ediciones de los Oscar, que por supuesto son lo más criticable del mundo pero por ello mismo lo más divertido de visionar

Un post de consumo rápido (si, confirmo que el resto me suelen llevar más tiempo)

2005
Ganó: Crash
Debió Ganar: Brokeback Mountain
Ausencia incomprensible: Una historia de violencia
Momento imborrable: El discurso de Ang Lee absolutamente conmovedor, quizá intuyendo la derrota pocos minutos después; y el desconcierto de la orquesta y del auditorio cuando esta se produjo. Sin olvidar claro, a Dolly Parton

2004
Ganó: Million Dollar Baby
Debió Ganar: Posiblemente fue justa su victoria (con perdón de Sideways), pero en si mismo el año no me apasiona
Ausencia imperdonable: ¡Olvídate de mi!
Momento imborrable: Beyonce destrozando todas las canciones que le ponían por delante. Suerte que Antonio Banderas la dejó en buen lugar. Su interpretación de Al otro lado del río fue si cabe peor. Eso sí, Drexler ofreció el mejor discurso de agradecimiento en años

2003
Ganó: El retorno del rey
Debió Ganar: Lost in translation, seguida de cerca por Mystic River
Ausencia imperdonable: Me inclino por 21 gramos
Momento de la noche:: La justa victoria de Sofia Coppola y Tim Robbins. En la otra cara de la moneda, la decepción nada disimulada de Bill Murray

2002
Ganó: Chicago
Debió Ganar: Las horas
Ausencia incomprensible: Tantas... El viaje de Chihiro, Hable con ella, El ladrón de orquídeas
Momento de la noche: No sólo la humillación a que sometieron a Scorsese. Iban a saldar cuentas con él y se fue de vacío. El premio al mejor director se lo guardaron para Polanski que lo recibió a distancia por sus problemas con la justicia americana

2001
Ganó: Una mente maravillosa
Debió ganar: Cualquiera era mejor, pero me quedo con Moulin Rouge, seguido de cerca por En la habitación
Ausencia imperdonable: Mulholland Drive
Momento de la noche: El abrazo entre David Lynch y Robert Altman, recientes perdedores del Oscar al mejor director. Lo de Ron Howard fue una broma de muy mal gusto

2000
Ganó: Gladiator
Debió ganar: Traffic o Tigre y dragón
Ausencia incomprensible: Quizá Casi famosos en lugar de Chocolat. O Amores Perros si hubiese podido
Momento de la noche: El vestido de Bjork claramente

1999
Ganó: American Beauty
Debió ganar: American Beauty
Ausencia imperdonable: Un año de obras maestras, Magnolia, Eyes wide shut, El club de la Lucha, Como ser John Malkovich...
Momento de la noche: Una embarazadísima Annette Bening contempla como el Oscar se le escapa ante Hillary Swank. No sería la última vez

1998
Ganó: Shakespeare enamorado
Debió ganar: Buen año en el que no me disgustó la elección. Aunque también podría haber sido para la ninguneada La delgada línea roja
Ausencia incomprensible: No muchas, los más pensarán que El show de Truman
Momento de la noche: Benigni saltando por las butacas después de robarle el Oscar al gran Sir Ian McKellen

1997
Ganó: Titanic
Debió ganar: Titanic, y si, L.A. Confidential es una obra maestra también
Ausencia incomprensible: Boogie Nights, La Tormenta de Hielo
Momento de la noche: James Cameron proclamándose el Rey del mundo (y de Hollywood). Una década después no ha vuelto a dirigir nada para la gran pantalla

1996
Ganó: El paciente Inglés
Debió ganar: Lucha interna entre mi amor por la película de Minghella y el Fargo de los Coen
Ausencia incomprensible: Crash de Cronenberg
Momento de la noche: Los periodistas le preguntan a Juliette Binoche como se siente después de haberle robado el Oscar a Lauren Bacall

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La sorprendente victoria de “Crash” en la edición pasada ha abierto un intenso debate en la crítica americana sobre la capacidad de la mítica estatuilla dorada para señalar futuros clásicos. Estas son las ganadoras de los últimos quince años

-El silencio de los corderos (1991). Su victoria fue rotunda, la Academia le concedió los cinco Oscar principales (Película, Director, Guión, Actor, Actriz) y la película de Jonathan Demme marcó todo un estilo con la aparición en la pantalla de asesinos en serie e intrigas psicológicas. Sin embargo, pese a seguir siendo considerada una gran obra el tiempo la transformado en una película más rancia y simple a la que no le ha sentado nada bien tanto telefilm inspirado en ella

-Sin Perdón (1992). Eastwood en 1992 ya era apreciado como un buen director pero en el 2006 ya nadie duda de que además es uno de los grandes. Así que incluso por encima de su otra película escarizada, “Million Dollar Baby”, esta es considerada aún mejor: una indiscutible obra maestra rodada desde la madurez, que incluso para muchos se trata del último gran western americano. Eso sí es más de un fenómeno de crítica que de público

-La lista de Schindler (1993). Con un palmarés apoteósico a sus espaldas, la Academia saldó de una vez por todas cuentas con el “Rey Midas” de Hollywood, que además firmaba ese mismo año en un registro absolutamente diferente otro éxito como “Parque Jurásico”. Un clásico inigualable y una película imprescindible, es paradójicamente una de las menos apreciadas por la mayoría de los amantes del cine de Spielberg. ¿La razón? Para muchos demasiado panfletaria (Esos últimos minutos...)

-Forrest Gump (1994). Un icono cinematográfico y un éxito popular indiscutible. Un trabajo que creció gracias la interpretación de un inmenso Tom Hanks pero que por desgracia fue decisivo para que los actores comenzaran a llenar sus actuaciones de excesos con la intención de lograr la estatuilla. En cualquier caso un trabajo apreciado pero que gana detractores según pasan los años. A muchos pone de los nervios su propuesta de visionar los últimos años de la historia americana a través de la mente de Forrest

-Braveheart (1995). Pese a que “Braveheart” ofrece épica de la que gusta a Estados Unidos con un actor tan popular como Mel Gibson y unas ciertas dosis de romance, en varias encuestas realizadas por medios americanos suele ser de las películas peor consideras que han logrado ganar el Oscar. En cualquier caso Braveheart triunfó en un año por lo general sin excesiva competencia

-El Paciente Inglés (1996). Con las grandes “Majors” expulsadas de las candidaturas, este drama de gran presupuesto pero rodado por independientes consiguió la excelente cifra de nueve muñecos de oro. La recuperación del espíritu de David Lean es apreciada por muchos como una buena película pero ni a crítica ni público parece fascinarles en exceso. Cada vez se escucha más que la historia resulta más apasionada en cuanto al diseño de producción que entre los personajes

-Titanic (1997). Con once Oscar y todos los registros pulverizados, “Titanic” supuso una auténtica obra cumbre del cine popular empujada por largas filas en los cines a la categoría de mito. Sin embargo como todo gran éxito es imposible que alguien no opine de ella, hasta el punto de haber caído en cierto desprestigio en los últimos años y resulta curioso que más entre el público (la tacha de facilona), que entre los especializados (que valoran al menos su condición de espectáculo supremo)

-Shakespeare enamorado (1998). Esta comedia romántica de brillante guión y soberbias interpretaciones salvó la previsible gala de la victoria de “Salvar al soldado Ryan”. Pero a parte de ser ejemplo de cómo Miramax hace buenas campañas publicitarias, no ha trascendido nada y mientras que la película de Spielberg se estudia en las escuelas de cine, la de Madden parece no pasar para la mayoría de entretenimiento que deja buen sabor de boca

-American Beauty (1999). Unanimidad absoluta para la ópera prima de Sam Mendes que recibió aplausos allí por donde fue exhibida. Su sátira sobre el sueño americano es uno de los trabajos que ha logrado una iconografía más efectiva en los espectadores (Esa bolsa, esos pétalos). Sin embargo tanto subrayar su presunto mensaje subversivo hizoque algunos se mosquearan y la pusieran en cuarentena; si además la filmografía de Mendes a partir de entonces se considera mayoritariamente fallida, entonces los escépticos aumentan

-Gladiator (2000). Scott sudó mucho para que su película ganara, al menos por la mínima sobre el ejemplar docudrama de “Traffic” y la épica fantástica de “Tigre y Dragón”. Pero lo logró y lo que entonces fue un blockbuster con ganas de recuperar todo un género tan olvidado como el peplum ha mejorado como el buen vino y ahora es una buena muestra de cine de palomitas con calidad

-Una mente maravillosa (2001). Tras el 11-S y con Bush apelando al patriotismo, la Academia se plegó sobre si misma y premió la más intrascendente de las cinco nominadas. Todavía en Estados Unidos fue calificada de película clásica sobre el sueño americano, porque aquí en Europa fue vapuleada y no parece que los años la reconcilien

-Chicago (2002). Ganó con claridad pero no se sabe muy bien porqué, pareció más una cuestión de inercia que de calidad. Sólo tres años después se le pasa factura, pues encabeza la lista en varios reportajes como uno de los Oscar más incompresibles nunca dados

-El retorno del rey (2003). Al igual que “Titanic”, éxito popular apoteósico con once estatuillas y una legión de amantes a muerte. La Academia recompensó las tres partes en su último tramo que hizo soñar a muchos pero que posee un nada pequeño club de detractores, especialmente nostálgicos, que tienen claro que “La guerra de las galaxias” es una trilogía mucho más mágica

-Million Dollar Baby (2003). A Scorsese no le quieren así que otro maestro tuvo que recoger los premios principales. Fue Clint Eastwood por segunda vez con un nuevo relato preñado de dolor y amargura para la que ha pasado poco tiempo pero que parece que tiene capacidad para llegar a ser un clásico con mayúsculas sin dificultad

-Crash (2004). Con una de las victorias más sorprendente en las 78 ediciones de los premios, “Crash” es una de las ganadoras más endebles con tan sólo tres premios y mucha polémica detrás. La crítica especializada no se ha cansado de repetir que esta historia ya nos la han contado muchas veces y además mejor (“Magnolia”, “Vidas cruzadas”) y que su efectismo emocional será olvidado en un par de años, mientras que la honestidad de la película de Ang Lee es de las que crece después de que aparezcan los títulos de crédito. Como dijo un importante articulista del “New York Times”: “para ser la película del año Brokeback Mountain no necesitaba el Oscar, pero el Oscar si necesitaba a Brokeback Mountain. Es una cuestión de prestigio”