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Terra
La Coctelera

Categoría: Reflexiones sobre películas

Paris-Texas. El cristal que no(s) refleja

Esta es una historia sobre dos personas que se aman más que a si mismas, y sin embargo, no es necesariamente una historia feliz

Hace ya algún tiempo, Travis se encontró con la chica más guapa que había visto jamás

“Te haré la mujer más feliz del mundo” le prometió

Ella le siguió, pues supo con sólo mirarle que aquel hombre no estaba mintiendo

Travis le dio todo lo que tenía, le construyó una granja y luchó para que Texas fuera igual que Paris

Eran tiempos felices, al menos, hasta que dejaron de serlo

Un día Travis desapareció. Se había marchado al desierto a perder la memoria

Sin embargo no pudo olvidar, sino que comprendió

Por eso volvió, muchos años después de que la abandonara, y le confesó, a través del cristal opaco de un peep-show, la verdadera razón por la que traicionó la promesa más importante de toda su vida

“Te quería demasiado” le juró

Entonces la chica más guapa que había visto jamás le miró sin verle, pero supo que aquella era la verdad, y que la primera intuición que tuvo sobre él era cierta. Lo que acababa de descubrir, lo que Travis le había venido a contar, es que el único modo en que él podía hacer de ella la mujer más feliz del Mundo, era alejándose para siempre de su lado

Quizá por primera vez Travis, según hablaba, era consciente de que su gran error fue no haber entendido hasta ese momento que ella siempre prefirió Paris a Texas

Nada más. Sólo que ya estoy aquí otra vez

Olvídate de Mi... Eterno Resplandor

Participar de Olvídate de mi es hacerlo a la vez de muchas películas. Relato de fantasía, que como los mejores del género, ocurre en un lugar que a lo sumo sólo podremos llegar a imaginar, un lugar tan improbable como una playa en medio de la nieve, un lugar llamado Montauk que mataríamos por recordar porque sabemos, o mejor dicho intuimos que algún día, hace mucho tiempo, estuvimos allí deseando no olvidar a alguien. Olvídate de mi es también drama, doloroso por supuesto; detrás de su magia y de su final feliz hay una historia profundamente triste. No es un relato de segundas oportunidades ni de cómo valorar mejor las primeras y es que siempre nos quedará la sospecha de si esta vez Joel y Clementine lograrán ser felices o incluso de si lo fueron alguna vez más allá de su recuerdo, lo único que desean realmente conservar por más que lo nieguen. Pero es que además Olvídate de Mi es Ciencia-Ficción, no tanto por su revolucionaria máquina para eliminar recuerdos molestos; eso es de humanos y de hoy día; lo es porque no hay nada más marciano que una larga conversación entre dos enamorados, una charla entre lo que pudo ser y lo que finalmente fue

Olvídate de mi es todo eso y sobre todo según dicen algunos es comedia romántica pero quizá ese sea el único género al que no pertenece y es que no es difícil que esta historia sea la película más triste filmada nunca sobre el amor, que sabe que por mucho que nos empeñemos, que por más que nos esforcemos, jamás, lo que se dice jamás, podremos recordar el motivo exacto por el que un día nos enamoramos

Además

Marnie nos recuerda otra película de Kauffman

Sobre Nos vemos en Montauk

Sobre una escena de la película (y de otras) vuelta a contar

Y también

Hablando de... Felicidades, con retraso, a Meet in Montauk...

Gracias a Noa que es la responsable de estas canciones de aqui al lado. Espero mejorar la lista según tenga tiempo y que conozcáis la suya

Y ya para terminar

Dedicado a esa(s) persona(s) que se empeñan en borrar a los demás pero como dice el lema de la película, eliminar a alguien de tu cabeza es fácil, hacerlo de tu corazón eso ya es otra historia. Y van dos... la mía y la tuya querida

Relatos del Pescado.... Big Fish, La ley de la Calle, The Life Aquatic

La ley de la Calle es de esas películas filmadas en blanco y negro a conciencia. No hay esperanza ni color, sólo de vez en cuando furiosos instantes de ilusión. Mickey Rourke observa un acuario lleno de peces en Technicolor. No es tan bonito como parece, el Chico de la Moto sabe que eso será lo más cerca que estará jamás de poder contemplar el Mar

Las Historias son Tristes, el Mundo más, y siempre (lo que se dice siempre) el Pez Grande se come al Pequeño. Pero para eso están las películas, para mentirnos. Y para eso esta Big Fish: para poder contemplar aunque sólo sea una vez como el pez chico se cobra venganza y devora al más grande. Es lo que tienen las fábulas

No tiene desperdicio esa imagen porque los peces están por todas partes aunque no los veamos. Un niño regala un caballito de mar a otro niño que se resiste a envejecer. Este último tiene los rasgos de Bill Murray y el nombre de Steve Zissou y es de las pocas personas que son capaces de apreciar regalos así, que son capaces de ver a los peces que nos rodean. No más que The Life Aquatic

Tres películas que no tienen nada que ver entre si, la primera es un drama, la segunda un cuento de Hadas y la última una Comedia y sin embargo las tres nos enseñan que la auténtica belleza se esconde tras la mirada alucinada de un pez de brillantes colores

Supongo que cada uno tenías vuestras propias películas sobre Peces...

Más Críticas comparadas

Crash de Cronenberg contra Crash de Haggish

De Casablanca, Olvídate de Mi, Lost in translation, y Brokeback Mountain

Se me quedaron muy dentro...

Algunas escenas románticas de películas recientes que a mi al menos me revolvieron algo ahí dentro. De varias ya os he hablado y para bien o para mal seguiré haciéndolo...

He editado el post como he podido


Un beso húmedo.

Quítate la máscara, Quítate la máscara, Quítatela
¿Quieres ver mi rostro?

No

 ¿Saber quien soy?

Tampoco.(Silencio) Sólo quiero besarte


Karaoke Nocturno
Cantas fatal, parece que estés borracho.

 No he bebido.

O que te hayas metido un par de rayas.

No me he drogado.

 Entonces, ¿Qué pasa?

Que me he tragado doce horas de vuelo para perderme en una ciudad desconocida y enamorarme de una niña que podría ser mi hija

Enséñame las quemaduras

Ninguna enfermera me ha tratado como tú, Anna

Me enseñaron bien

¿Por qué no pruebas esta vez a decirme la verdad?

¿Qué verdad?

¿Por qué eres tan buena enfermera?

Ya te lo he dicho

No. Te lo diré yo, lo eres porque tienes el cuerpo tan lleno de quemaduras como el mío y sabes donde duele


Antes de regresar
¿Porqué me abrazas?
Porque te vas a quedar dormido de pie
Nunca me abrazas
Ya, pero me has recordado a los caballos
¿Y qué?
Qué se más de tratar animales que de hacer felices a las personas

 
Inventemos una despedida
Lo hemos hecho fatal
De puta pena.
¿Sabes que acabaremos odiándonos?
Lo sé
¿Y qué hacemos mientras tanto?
Disfrutarlo

(Dedicado a una persona muy especial a la que se le olvida con demasiada frencuencia que lo es. En especial esa última despedida en Montauk)

Por cierto, al que le interese participar en un fancine con todo lo que publicamos que se pase por aquí

Por cierto, felicidades a Maelo Cinema que cumple un año

Amélie. Fabuloso destino

Los Ángeles se escapan de vez en cuando del Paraíso para regalarnos un trocito de cielo y que podamos rozarlo, casi tocarlo, con los dedos estirados. Lo confieso; no sé que opinar de Amelie, a parte, de que ella es un ángel con peinado moderno que se cayó a la Tierra. Primero me fascina su visionado, más tarde me siento estafado. Es un Cuento de Hadas para una Francia libre sin jóvenes preocupados por los coches quemados ni por las barricadas del empleo digno. Es la Francia en la que todo puede suceder y en la que la Felicidad sólo es cuestión de un empujoncito que esta niña que no creció está dispuesto a ofrecerte. Amelie es ese ángel con sexo que mata el tiempo empeñada en lograr lo mejor para los demás y que esquiva el dolor buscando el Paraíso. Pero Amélie también es una película; tan frágil como el hombre de cristal, por eso necesita que confiemos en ella para que pueda ser grande y como su protagonista devolvernos la sonrisa al acabar, sin que, casi nos enteremos. Tal vez su mayor defecto estribe en que la puesta en escena de esta fantasía no cabe en nuestros días de descreídos y los ángeles emisarios corran el riesgo de parecer elitistas que nos ocultan la verdad de lo que ocurre ahí fuera. Y pese a todo y hasta nuevo aviso, debo decir que conmigo ha funcionado, al menos, durante dos horas me han sacado esa sonrisilla tonta. Qué no es poco

Inteligencia Artificial: Lágrimas de metal

Erase una vez es el punto de partida de casi todas las películas de Spielberg: Son cuentos de hadas. Inteligencia Artificial también, sin embargo, algo ha cambiado. No es, cómo parece, el viaje de un Pinocho futuro hacia la humanización, sino el relato adulto de la Humanidad hacia su destrucción. Los superjuguetes sólo son para el verano y Eric y su osito recorrerán este mundo caduco sin saber que pese a su prótesis mecánica son los únicos que aun poseen la capacidad de amar.

Escaparán de sus padres adoptivos que ya no saben ofrecerles cariño aunque tengan buenas intenciones. Ya, en el exterior intentarán encontrar esa ternura, sin embargo, la cosa está peor. Un Gigoló cableado les explicará que no es que no quede Amor sino que ya no queda ni sexo. El mercado de la carne, el que nos define como Seres Vivos ahora lo satisfacen los robots: El mundo ha perdido hasta su animalidad. Así que Eric sentado en las Torres Gemelas aun por desaparecer llorará junto a los leones mientras contempla la invasión Extraterrestre sobre un planeta inundado, desolado: Desierto de Humanidad. Y llorará porque David al igual que Spielberg entienden que esto no es una predicción de lo compleja que será la convivencia entre Hombres y máquinas en un futuro nada lejano sino de lo difícil que lo es hoy entre las propias personas. Spielberg ha entendido la Ciencia Ficción de la mejor manera posible: como instrumento para (re)conocernos a nosotros mismos. Por eso el cuento de Hadas sólo podía terminar con final feliz. Siempre y cuando llamemos felicidad a que lo único bueno que nos pase exista sólo en sueños. Los rayos de luz caen sobre un niño en una película bella en su demacrada tristeza

Hay películas que no encajan en la definición de Obra Maestra y sin embargo la etiqueta les queda grande. Inteligencia Artificial lo es

Brokeback Mountain: Silenciosa respiración

A lo lejos, recortado sobre el horizonte, un hombre subido a un caballo. Es un vaquero, un héroe, de los que protegen la calle, imponen paz y liberan a los pueblos de los Indios. Si piensas eso, es que no tienes ni idea. Porque hay vaqueros a los que nadie les ha enseñado cómo se hacen las cosas. Este es uno de esos, no sabe a dónde va, y de cerca se nota que lleva el sombrero bajo para que nadie descubra que está a punto de llorar. Tiene una herida, pregúntale porqué y sólo te soltará un gruñido. Si, un gruñido es lo único que le sale a Ennis para maldecir la mierda de vida que le ha tocado vivir. Pero ni todas las palabras juntas son más claras, ni por desgracia tampoco todas las imágenes. Masca tabaco, escupe al suelo, y espera que los días se acorten para volver a Brokeback Mountain a quitarse la comezón que le ha dejado el hijo de puta que le enamoró. Eso es todo lo que hace, que ya es bastante. No tiene tiempo para ser un ídolo, contarnos lo que siente e irse a vivir con Jack a ese rancho en el que serían felices. No, eso sería demasiado fácil: requeriría no ser humano. Y él puede, ¿verdad? Es un personaje, es una película, ¡que haga lo que quiera!. Sin embargo Ennis ya no tiene que ver con las historias que nos contaban nuestros padres, ni siquiera con las antiguas películas, y es que a veces el cine deja de hablar de si mismo y comienza a hacerlo de nosotros. Claro, que eso causa auténtico pavor, porque aunque nos cueste aceptarlo Brokeback Mountain provoca un gruñido en nosotros por la herida que ha dejado al comprobar que es algo más que una jodida, simple y llana película

Un bálsamo para los oídos para aquel que no pudo acallar el rumor después de verla. Y para los que no la sintieron un estupendo blog lleno de relatos dolorosos y auténticos

Crash versus Crash

Don Cheadle nos cuenta en un susurro, suelto entre tanta historia, en el Crash de Haggish algo así como que la única manera que dos personas tienen de relacionarse en una megalópolis como Los Angeles, es a través de un accidente de coche; para poder sentirse, para poder rozarse. Una metáfora magistral sobre un mundo frío e inerte, casi impersonal en el que parafraseando su cartel promocional, a la velocidad de la vida perdemos el control. Cronenberg una década antes en su Crash nos expuso con pulsiones de obseso una misma sociedad necesitada de comprensión que había dejado escapar también las señas de humanidad. Sus protagonistas habían alcanzado con los accidentes de tráfico un supremo placer sexual de fetichismo peligroso, basado primero en destruir (lo que eran) y luego en construir (lo que querían ser) gracias a la metalización del cuerpo, injertos,y prótesis. No están tan lejos ambos grupos de personajes como pueda parecer; los del Crash de Haggish han hallado en las colisiones de la carretera la válvula de escape para sus miedos, sus prejuicios, es decir para su rabia; mientras que los de Cronenberg han obtenido en principio todo lo contrario: placer, sí, pero doloroso, casi sadomasoquista, al límite y bizarro. Sin embargo ¿Qué más da? De cualquier manera los que vomitan rabia consiguen satisfacción en esa expiación y los que gimen orgasmos lloran después de eyacular en una ceremonia de enmienda diferente

El mayor ejemplo de todo esto es el instante crucial en el que ambas historias se cruzan. LLegados a su máxima necesidad los de Cronenberg buscan mejorar las orgías al recrear las muertes al volante de las figuras de Hollywood, cuando curiosamente el otro Crash se ambienta allí mismo, en Los Angeles y como señaló Jordi Costa, esta es la ciudad que lejos de fabricar nuestros sueños, envasa pesadillas al vacío: Tomemos nota, ya que parece que para escapar de la furia urbana nuestra única salida pasa por los accidentes de tráfico, siempre que tengamos la intención de seguir sintiendo

Y que vaya por delante que prefiero al enfermo de Cronenberg que al panfletario de Haggish